Encontré un lugar donde me siento seguro, donde descansar mi mente y huesos después de un largo día. El problema es que cada día que pasa me cuesta más salir de él. Se ha producido una especie de lazo fuerte entre nosotros, si no estoy ahí me sofoco, caigo en una especie de insana intranquilidad que sólo termina minutos después de cerrar la puerta tras de mí y recostarme viendo alguna estupidez en la TV.
En las mañanas en un suplicio dejar mi lugar, me da mucha paja salir de aquí (diría angustia, pero es muy gay). Finalmente termino abandonando mi bastión y enfrentándome al "afuera", lleno de luz, ruidos y seres que parecen tranquilos y asumidos de estar en esa entropía que denominan "las calles de Santiago". Busco en mi cerebro esos archivos backupeados donde tengo mi pasado. Me veo felíz caminando por el centro de la ciudad, como si fuera el mejor panorama de la vida. Riéndome de las caras de los demás, mirando traseros de mujeres, con rock en mis oídos, con pelo largo y dueño del momento. Es una técnica que utilizo para avanzar y no rendirme a las ganas de mandar todo al carajo y devolverme a mi búnker, ya que si pienso en lo cómodo que estaba, en la ausencia de esa luminosidad que daña mis ojos y la confortable soledad es muy probable que en un chasquido de dedos me encuentre cerrando nuevamente la puerta tras de mí e internándome en su acogedoras cuatro paredes. No me molesta observar el exterior y a la gente a través de mi pantalla de TV, que hace las veces de monitor de mi computadora. Así, a través de ella, me desplazo virtualmente más lejos de lo que me atrevería físicamente.
Parafraseando a Bunbury... Sáquenme de aquí, no me dejen solo... O todo el mundo está loco o Dios es sordo...
Qlo´s Lair
domingo, 21 de julio de 2013
martes, 30 de abril de 2013
Do U copy?
Yo no te entiendo, ni tú a mí... Y me ganas, porque pareces entenderte.
Sin embargo, te pregunto ¿Me entiendes? Y dices que "sí", pero te enojas... ¡Eso confunde!
Quizás entender no va de la mano con conceder la razón, eso lo comprendo... ¿Implicará eso que te entiendo en algún grado?
Podría hacer un montón de ejercicios mentales como este, pero llegaría a la misma conclusión. Y esta es que según tú yo no te entiendo, y yo veo que tú tampoco a mí... Pero me ganas, porque pareces entenderte...
Sin embargo, te pregunto ¿Me entiendes? Y dices que "sí", pero te enojas... ¡Eso confunde!
Quizás entender no va de la mano con conceder la razón, eso lo comprendo... ¿Implicará eso que te entiendo en algún grado?
Podría hacer un montón de ejercicios mentales como este, pero llegaría a la misma conclusión. Y esta es que según tú yo no te entiendo, y yo veo que tú tampoco a mí... Pero me ganas, porque pareces entenderte...
Reciclando...
Como diría Bart...Ay Caramba!... Esta vida definitivamente es para los que quieren y saben vivir. Oportunidades van y vienen , unas se dejan pasar, otras se adoptan como doctrina (que no significa que sean buenas) y definitivamente la mayoría giran entorno nuestro, como incitándonos, haciéndonos creer que basta estirar la mano y cazarlas en el aire.
Somos animales de costumbre, nos aferramos a las sensaciones que nos producen ciertos "eventos" y definitivamente a las cosas que suponemos son un mal menor, como por ejemplo, extender saturadas relaciones de pareja, mantener un gran número de amistades para las que no damos abasto, decir que "sí" cuando queremos espetar todo lo contrario... Tantas distracciones que impiden que nos demos cuenta de otras lucecitas que dejamos volar libres, sin preguntarnos más allá qué son o qué nos puedan deparar. ¿Evitamos los cambios por miedo a fracasar en una nueva tarea desconocida? ¿O incluso por flojera (sin generalizar). Tal vez por sencilla estupidez se nos va la vida observando como pasan y pasan oportunidades, esperando que alguna se detenga en frente de nuestra actitud limosnera, y por pena se nos invite a un mejor futuro, sin gastarse, sin ningún esfuerzo a cambio. Creo que eso sería fabuloso, y me atrevo a decir que se le conoce como "suerte", un bien escaso en tiempos que, tal cuál perros de Pavlov, se nos premia luego de vernos salivar profusamente.
En fin, esto no es más que una reconstrucción de un texto que dejé por mucho tiempo abandonado, por falta de tiempo y de memoria (había olvidado mi password de blogger), es algo con olor a viejo, una retroingeniería fallida quizás del significado original que esto debiese tener... Que va!!
sábado, 16 de mayo de 2009
Mala pata... Literalmente!!

Y por dármelas de buen samaritano... Me cagué la pata!!!
Así, sin más, sin pena ni gloria... En ningún combate cuerpo a cuerpo, ni pedaleando como solía ser, por la vía de los buses cuncuna... Ni siquiera pateando un balón, ya que según lo que he leído es la típica lesión del futbolista!!
En fin, aquí estoy, postrado, aburrido y perdiendo clases.
Ni siquiera estoy inspirado para escribir, pero me duele la pata, la tengo helada, no puedo dormir, es viernes, no puedo salir, no puedo tomar (malditos remedios de ultima generación!!), nadie me visita, tengo el pie en alto (como si alguien pudiera dormir así...), etc.
Sólo una bella aparición en la pantalla me animó, y no sabes cuánto!! Quizás algún día libere lo escrito para tí, pero lo haré en tu presencia... y con tu autorización.
En fin, me vi todas las pelis que me trajo la NARF (léase al revés...), excepto una que venía mala (menos mal, era de amor parece...brrrr!!!). En fin, que xuxa hago???... Na po, rabiar como viejo al que le pisan el jardín o le quebran el vidrio de un pelotazo. Uff... pa más remate sale Jorge Gonzalez en la TV, cantando algo surrealista, bonito video, una mierda de canción y su cara antes grata para mí en los ochenta... ahora no la soporto, lo siento. La maldición de no tener cable, la maldición de no tener novia cuando estás postrado, la vida que deja tan poco tiempo a los amigos para visitarte, los puchos que se acaban siempre en el peor momento, las ganas de ir al baño y el tedio que da hacerlo saltando en un pie agarrado de dos bastones, en resumen...MALA PATA!
miércoles, 25 de marzo de 2009
Demasiado tiempo...demasiado!!
Suena como una canción, pero me siento varado en una orilla, en un estado de semiconsciencia que obstruye la realidad. A veces pienso demasiado, complicándolo todo... Haciendo de las cosas más simples y triviales para el común de los seres pensantes un verdadero caos, como un efecto dominó, donde una pieza empuja a dos y cada una de ellas a muchas otras, como el contagio del sida, como el comportamiento de los átomos inestables en una fisión nuclear... Como cuando explico lo mismo con distintos ejemplos, como ahora...
Antes me movía libremente en el agua que rodeaba mi vida, me arriesgaba nadando entre las rocas del peligro, irresponsable, descuidada y fanfarronamente. No me di cuenta cómo y cuándo llegué hasta acá. De hecho, creo que estuve mucho tiempo encallado en un banco de arena, pero como aún estaba rodeado por las aguas no me preocupé mayormente. Yo, el que se pensaba y vanagloriaba de sí mismo ser inteligente, yacía en la orilla, medio hundido... medio expuesto a una nueva situación.
¿Y qué hacer cuando se quiere regresar al ruedo,pero ya no depende de uno?... Sólo esperar...
...Esperar que la marea crezca nuevamente y me jale al interior, con muchas heridas por el roce y quemado por los rayos del sol, con la esperanza que eso sea una lección para no olvidar. Creo que volveré a nadar en esas aguas, y aunque a veces pierdo la esperanza, sé que no es mi momento todavía. Me pudro de aburrimiento y de dar vueltas y vueltas a las mismas cosas, llegando a creer que la imbecilidad me salvaría de caer en la locura... Pero no puedo ni quiero ser imbécil, si no, cuando llegue el momento de salir de este predicamento quizás no me de cuenta y pierda la oportunidad.
Siento el ruido de las olas a lo lejos, a veces se acercan, otras veces son sólo un murmullo...
Apiádate de mí, ¡Oh Gran Océano! Y llévame contigo nuevamente... ¡Te prometo que esta vez iré con la corriente!
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