miércoles, 25 de marzo de 2009

Demasiado tiempo...demasiado!!



Suena como una canción, pero me siento varado en una orilla, en un estado de semiconsciencia que obstruye la realidad. A veces pienso demasiado, complicándolo todo... Haciendo de las cosas más simples y triviales para el común de los seres pensantes un verdadero caos, como un efecto dominó, donde una pieza empuja a dos y cada una de ellas a muchas otras, como el contagio del sida, como el comportamiento de los átomos inestables en una fisión nuclear... Como cuando explico lo mismo con distintos ejemplos, como ahora...


Antes me movía libremente en el agua que rodeaba mi vida, me arriesgaba nadando entre las rocas del peligro, irresponsable, descuidada y fanfarronamente. No me di cuenta cómo y cuándo llegué hasta acá. De hecho, creo que estuve mucho tiempo encallado en un banco de arena, pero como aún estaba rodeado por las aguas no me preocupé mayormente. Yo, el que se pensaba y vanagloriaba de sí mismo ser inteligente, yacía en la orilla, medio hundido... medio expuesto a una nueva situación.


¿Y qué hacer cuando se quiere regresar al ruedo,pero ya no depende de uno?... Sólo esperar...


...Esperar que la marea crezca nuevamente y me jale al interior, con muchas heridas por el roce y quemado por los rayos del sol, con la esperanza que eso sea una lección para no olvidar. Creo que volveré a nadar en esas aguas, y aunque a veces pierdo la esperanza, sé que no es mi momento todavía. Me pudro de aburrimiento y de dar vueltas y vueltas a las mismas cosas, llegando a creer que la imbecilidad me salvaría de caer en la locura... Pero no puedo ni quiero ser imbécil, si no, cuando llegue el momento de salir de este predicamento quizás no me de cuenta y pierda la oportunidad.


Siento el ruido de las olas a lo lejos, a veces se acercan, otras veces son sólo un murmullo...


Apiádate de mí, ¡Oh Gran Océano! Y llévame contigo nuevamente... ¡Te prometo que esta vez iré con la corriente!

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